martes, 21 de mayo de 2013

De gringos


La cosa era que el tipo había cambiado de casaca. No era una casaca cualquiera, la significación de la misma no pasaba por los colores que la componían, ya que eran iguales que los nuestros, sino por lo que representaba simbólicamente para nosotros. Lo que pasaba era que él lo sabía, lo había sabido muchas veces porque había sido víctima de las patadas descalificadoras, de los codazos en las áreas, del intento de arrebato en nuestra tierra. Él lo supo siempre y también lo sabía ahora.
Por momentos intentó aplacar la ansiedad de todos transformándose en un bromista casual antes del partido. En algunas horas iba a convertirse en  un zaguero detestable, sería el de los otros, ese otro que recibiría insultos de la otra hinchada, pero que a la vez sería la hinchada que lo había visto crecer,  aquella que lo había acompañado cuando nos comíamos 5 o 6 en 9 de Julio, o la que se había quedado con las ganas cuando fuimos desafiliados en 2008. La que no durmió la noche antes del 6 de octubre y la que se indignó en 2003 y lloró desconsolada en 2005.
Ese tipo, ese baigorritense transformado en morseño ya no era uno de los nuestros aunque muchos lo sintiéramos así. Ese tipo ya tenía la sangre manchada, ese muchacho que saludaba a todos y abrazaba a cuanto deportivista se cruzara no era falso, ojo, no estaba mintiendo con cada gesto. Y cuando yo lo abrazaba era genuino. Pero cuando lo veía saltar con la 6 en la espalda, ay cuando lo veía saltar… por momentos me alegraba de que, sin dudas, esa pelota  iba a ir a parar al campo rival, pero en un zamarreo ligero de cabeza me despabilaba y me daba cuenta de que en realidad esa pelota estaba volviendo a nuestra cancha, que en realidad no se había despejado. O que peor aún, sí se había despejado pero lo había hecho él, el que para nosotros era nuestro, pero que en realidad ya era uno de ellos.
Porque ese celeste no es el mismo celeste, ese celeste es otra cosa, es algo que nosotros no podemos entender, que no concebiremos jamás.
Ese celeste no es puro, es casi otro color. Y ese gringo es casi el mismo gringo, si no fuera porque se cambia en el vestuario de ellos.


1 comentario:

  1. Muy bueno Negro! Abrazo grande y felicitaciones por el regreso de Rosario Central a la A. Me acordé del mail que te mandé en el 2010, saludándote con un fuerte abrazo cuando descendieron. Y ahora de vuelta en la A. Disfrutalo.

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